“Todos debemos cumplir el protocolo en esta pandemia y no nos podemos relajar”

La directora general de Planificación del Ministerio de Desarrollo Social, María Laura Ramborger, evaluó los primeros pasos del programa de verano.

 

“La implementación del Pro Vida ha sido un desafío en estas dos semanas porque si bien llevamos mucho tiempo pensando, preparando estrategias y actividades, llevarlas a la práctica es otra etapa. Sabíamos que este año sería distinto, sucedió que no todas las localidades pudieron comenzar al mismo tiempo”, dijo Laura Ramborger.

Informó que “si bien cada localidad define el día para comenzar las actividades, normalmente se hace el primer lunes después de año nuevo. Este año tuvimos localidades donde hubo personal aislado o muchos casos por lo que no todas pudieron comenzar el día 4 de enero”, analizó.

Agregó que “en estas dos semanas tenemos 35 localidades que pudieron comenzar, algunas luego tuvieron que suspender porque hubo aumento de casos de COVID-19. En algunos lugares esa suspensión preventiva se debió a que hubo profesores y líderes aislados y retomaron a los 15 días cumplido el aislamiento correspondiente. En otros pueblos decidieron postergar el inicio porque ya venían con varios casos del virus, y por otro lado debemos decir también que en la comunidad se presenta algún tipo de resistencia ante estas situaciones y por eso es que nosotros proponemos el cuidado entre todos teniendo actividades donde la gente se sienta cómoda, que vea que se los está cuidando y que dejen ese miedo de lado”.

Consideró que “el ritmo lo va poniendo la situación epidemiológica en cada localidad, por eso es que algunas van muy bien, con una dinámica propia y otras que se están acomodando. 44 lugares en la Provincia van a iniciar actividades de Pro Vida recién este lunes 18 de enero. Yo lo decía en una reunión que esto significa descentralizar en su máxima expresión, porque si bien las leyes ordenan la Provincia el ver que 80 municipios tienen su ritmo, sus particularidades, su situación epidemiológica local, sus decisiones tomadas no solo por el intendente sino por el comité de crisis es un ejercicio de democracia y nosotros debemos acompañar y acomodarnos a esta nueva forma de ejecutar políticas públicas que nos está dando la pandemia”.

Ramborger recordó que cuando se armó el protocolo “tuvimos en cuenta varios puntos como el refrigerio, las actividades, la forma de trabajar en burbuja, etc. Y nos pasó que cuando presentamos las propuestas había localidades que todavía no habían tenido ningún caso de COVID-19, nos miraban sin entender por qué tenían que hacer tantas cosas si no habían tenido ninguna situación. Nos obligó a todos a reacomodar, por ejemplo, los predios, definir lugares de ingreso y egreso, que no se aglomeren las personas, hacerles saber que los papás y las mamás no podían ingresar al predio porque había una trazabilidad de cuidados y de burbujas que había que respetar. Fue todo un aprendizaje para los equipos municipales, para los participantes y para el contexto socio-familiar. Hay toda una pauta de cuidados que hay que respetar”.

Mencionó que “nosotros nos propusimos y de acuerdo con lo que nos indicó el ministro, es que las personas que participen en Pro Vida tengan la oportunidad de hacer actividades socializadoras, recreativas, que transmita hábitos y sobre todo que estén cuidadas. En este año no nos interesa que hay muchos chicos, sino que los que asistan estén cuidados, sabiendo que todos estamos expuestos a que pueda haber algún contagio pero que el modo de trabajo en burbujas nos permite identificar rápidamente quienes han estado con la persona que resultó con COVID positivo para luego retrotraer esa burbuja. Cuando armamos el proyecto desde las localidades nos decían que pedíamos mucho, pero luego en la práctica se dieron cuenta como facilita el trabajo, son todos aprendizajes”, puntualizó.

Agregó que, “muchas localidades nos dicen que han tenido que poner en funcionamiento otros espacios que tenían en la comunidad para mantener el aislamiento de las burbujas, hacer las actividades con distanciamiento y tener a todos los grupos tranquilos y cuidados”.

 

El acompañamiento constante de Epidemiología

Laura Ramborger comentó que “desde hace cuatro o cinco años, Epidemiología comenzó a monitorear las piletas a la par nuestra en este recorrido que hacemos en el verano. Fueron mirando predios, la situación bromatológica de cada lugar y podemos decir que hasta el año pasado cambió el estado de muchas piletas de la Provincia, quizás esa falta de mantenimiento se daba porque antes no tenían los elementos adecuados o porque la persona que estaba no sabía cómo hacerlo. Epidemiología nos permitió que cada persona que está en el predio aprenda como se mantiene, como se cuida, de qué forma se lleva un registro y cuáles son los elementos que se necesitan. Eso lo vemos reflejado en la calidad del agua de las piletas y en la manera de presentar los predios. En algunos lugares pequeños donde siempre se manejaron así no existe el alambrado o el cerco perimetral permitiendo que todo el mundo entre y salga como si nada sin saber que el cuidado debía ser mayor”, enfatizó.

 

Transitar conjunto

La Directora General de Planificación y Evaluación de Políticas Sociales remarcó que, “transitar esta etapa junto a Epidemiología fue muy bueno porque conocían cada una de las sedes donde se hacía el Pro Vida, nos ayudó a construir los protocolos y cada proyecto local fue evaluado desde el Ministerio de Desarrollo Social y desde Epidemiología de la Provincia con las dos miradas, la social y recreativa y la mirada desde Salud. Eso es algo que no podíamos descuidar. Cuando una localidad presenta un proyecto para hacer Pro Vida de Verano 2021, el Ministerio de Desarrollo Social evalúa, el Ministerio de Salud también hace su evaluación a través de Epidemiología y a partir de ahí se aprueba ese proyecto. Esa es una gran diferencia con años anteriores donde nosotros marcábamos lineamientos generales y luego se desarrollaban, este año marcamos protocolos y lineamientos, pero les preguntamos a los municipios qué cosas podían cumplir ya que lo importante era cuidar a las personas. Son ellos quienes definen ahora si continúan con las actividades o no según la situación epidemiológica y esta decisión que se toma junto al comité de emergencia local o las autoridades de Salud para nosotros es muy importante. Todos los que participamos de un programa o una política social como es Pro Vida somos responsables, cada uno tiene su rol dentro de las actividades, yo tengo mi rol, los profesores, los líderes, la mamá o el papá que traen a su niño, el chofer del colectivo con la desinfección del micro, etc. Todos debemos cumplir el protocolo en esta pandemia y no nos podemos relajar”, expresó.

 

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