Daniel Sierra partió a la regata eterna

 

Este jueves 5 de noviembre se despertó con la triste noticia del fallecimiento de Daniel Sierra.

A los 71 años de edad se apagó la vida del jerarquizado entrenador y alma mater de la Escuela Municipal de Canotaje.

Múltiples muestras de consternación inundaron las redes sociales con expresiones de deportistas, dirigentes, compañeros de la Dirección Municipal de Deportes y Recreación, de la familia del Canotaje y autoridades gubernamentales.

Sierra dedicó la mayor parte de su vida a hacer lo mejor sabía y lo realizaba con pasión: formar deportistas y mejores personas.

Entre ellos sobresalen el consagrado Roberto Salette y la ascendente Juliana Garro, hijos de Santa Rosa, que se iniciaron y forjaron en la Escuela con sede física en el Parque Municipal «Don Tomás», la misma que lleva el nombre de Daniel Sierra.

Y justamente para cumplir su último deseo, el cortejo fúnebre ingresó al Parque «Don Tomás» y rodeó el cuenco lagunar pasando por su otro hogar, la Escuela de Canotaje.

También fue conmovedora la muestra de trabajadores de la Dirección de Deportes y Recreación que se ubicaron en el portal del pulmón de la ciudad para darle el último adiós. El traslado del cuerpo concluyó en el cementerio tradicional.

Seguramente que volver a la actividad será duro. Sierra dejó un legado y un objetivo para cumplir. Su compañera de vida, Claudia Monteira, aprendió junto a él todo lo que debía para consolidar este trabajo y seguir con la misión de la Escuela que fundó con tanto amor y pasión.

TRAYECTORIA DE DANIEL SIERRA

Daniel Sierra nació el 3 de mayo de 1949.

Fue el primer palista en representar al Club Argentino de Canotaje en una regata realizada en Rawson (Chubut). En el año 1974, la Federación de Canotaje decidió, por primera vez, intervenir en un Campeonato Mundial.

A partir de esa cita ecuménica con sede en México, Daniel Sierra invirtió en un par de botes y CADECA, se constituyó en la primera institución argentina de tener botes olímpicos.

Fue entrenador Nacional logrando la clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980.

Se desempeñó como técnico del club ACAL de Montevideo (Uruguay).

Luego llegó a La Pampa donde residió en Victorica durante 14 años. No hubo donde hacer Canotaje pero colaboró con otras actividades como el bicicross, ciclismo, atletismo y la preparación física del equipo de fútbol.

Luego fue convocado por la Municipalidad de Santa Rosa para que llevara adelante el proyecto del canotaje que se cristalizó en la fundación de la Escuela Municipal de este deporte. Fue en marzo de 1999, cuando el cuenco lagunar del Parque Municipal «Don Tomás» se presentaba como un escenario atractivo a la altura de los mejores del país para el desarrollo de esta disciplina y dónde Daniel hizo una verdadera construcción con notable contracción al trabajo y acunando sueños con alma y vida.

En el año2002 comenzó su problema de salud. Un Eco Dopler y la atención de un cardiólogo le diagnosticó la necesidad de un transplante. En la Fundación «Favaloro» lo trasplantaron el 26 de septiembre de 2005, mientras la Escuela de Canotaje siguió marchando a cargo de Claudia Monteira, su infatigable compañera de la vida y el trabajo. Con el paso de los años, la Escuela se consolidó y se proyectó firmemente en el orden regional y Nacional, participando en numerosas y jerarquizadas competencias con significativos logros alcanzados.

En los últimos tiempos, la adversidad en materia de salud volvió a golpear duramente a Daniel, quien a pesar de ello sacó a relucir su fuerza espiritual para que aún en contexto de pandemia, hace pocos meses aún concurría a la Escuela de Canotaje siguiendo de cerca los entrenamientos del equipo federado y recorría tranquilamente cada espacio de la Escuela (foto en el muelle con Claudia Monteira y el director Municipal de Deportes, José Luis Carluche).

Eso lo mantenía vivo a pesar del dolor en su cuerpo. Sierra dio batalla hasta el último momento.

Una de las frases que dejó grabadas a fuego es:

“Nunca bajar los brazos, jamás dar un paso al costado, mucho menos para atrás, y si lo hacemos debe ser para tomar más impulso”.

 

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