Osvaldo Suárez y el histórico récord de los 5.000 metros

El 1° de octubre se cumplió los 60 años de una de las tantas hazañas de Osvaldo Suárez. Ese día en el Estadio Anoeta, de San Sebastián, batió por sexta vez el récord nacional y sudamericano de los 5.000 metros llanos con 14m05s.0. Un registro que, en nuestro país, recién pudo mejorar veinte años después el marplatense Jorge Monín en el Torneo Internacional Ciudad de Buenos Aires con 14m02s2.

 

A esa altura de su campaña, Osvaldo -que tenía 26 años, nació el 17 de marzo de 1934- ya había acaparado todos los récords en medias y largas distancias, tanto en pista (desde los 2.000 metros en adelante) como en ruta. El 10 de septiembre había competido en el maratón olímpico de Roma, aquel que ganó -descalzo- el etíope Abebe Bikila y donde Suárez consiguió el 9° lugar con marca sudamericana de 2h21m27s, acompañado por el cordobés Gumersindo Gómez (15° ) y el santafesino de Sunchales, Walter Lemos (50°).

 

La carrera en Anoeta formó parte del Festival Atlético que organizó la Federación Guipuzcoana -en simultáneo con el Campeonato de España de Clubes- y Suárez libró un duelo vibrante con una de las estrellas mundiales de su época, el británico Gordon Pirie. Este había sido subcampeón olímpico en Melbourne (1956), detrás del soviético Vladimir Kuts, a quien había vencido previamente en otras carreras. En aquel 1956, Pirie -junto a Ibbotson, verdaderas leyendas del fondismo británico- batió tres récords mundiales en pocas semanas: 13m36s8 en Bergen sobre 5000 metros (cuando le ganó al soviético), 7m55s5 en 3.000 metros en Trondheim y, posteriormente, 7m52s7 en esta misma distancia, en Malmoe. Sin embargo, en Roma, donde apuntaba a los 10 mil metros no le fue tan bien y culminó 10° en la final olímpica ganada por otro soviético, Pyotr Bolotnikov.

 

Suárez lideró la prueba en San Sebastián con parciales de 5m32s9 para los 2000 metros, 8m25s2 para los 3.000 y 11m11s9 a su paso por los 4.000. Pero Gordon Pirie acechaba y su cambio de ritmo cuando apenas faltaban 200 metros no pudo ser acompañado por el argentino, pese a su reconocida velocidad final. Pirie terminó en 14m04s, justo un segundo por delante de Osvaldo, quien batió el récord de 14m11s6 que había logrado el 19 de agosto del año anterior en Linz, Austria.

 

El tercer puesto fue para el mejor fondista español y recordman nacional de aquel momento, José Molins (14m22s4), seguido por su compatriota Fernando Aguilar con 14m29s8. Y Walter Lemos ocupó el 5° puesto con 14m46s6.

 

Al día siguiente, Suárez triunfó sobre 10 mil metros con 29m42s8, seguido por Lemos con 29m55s8 y Molins con 29m59s6, mientras Pirie incursionó en los 1.500 y marcó 3m45s3.

 

Dos semanas más tarde, Suárez fue la estrella del primer Campeonato Iberoamericano, en Santiago de Chile, donde se adueñó de los 5.000 y 10 mil metros llanos (títulos que retuvo en Madrid 1962) y también del maratón, donde lo escoltó Gómez. Y cerró aquella inolvidable temporada con su tercera victoria consecutiva en la Travesía de San Silvestre, algo inédito hasta aquel momento.

 

Suárez había logrado por primera vez la marca nacional y sudamericana de los 5.000 metros con 14m20s7 el 3-3-56 en Buenos Aires, en un evaluativo para el Sudamericano de Santiago, mejorando los 14m24s8 que mantenía su ídolo Raúl Ibarra desde 1944. En los Campeonatos Nacionales de 1957 en la pista de GEBA, en uno de aquellos memorables duelos con Lemos, Suárez bajó el registro a 14m16s6 (14-12-57). Un año después (20-12-58 y en el mismo escenario) mejoró en dos décimas, durante el match con Uruguay. En la gira europea del 59 cronometró 14m14s4 el 1° de agosto en Viena y luego los citados 14m11s6 de Linz, antes del toque final en España.

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