La puerta violeta

Por Fabiana Torres …
«Pero dibujé una puerta violeta en la pared. Y al entrar me liberé.
Como se despliega la vela de un barco.
Desperté en un prado verde muy lejos de aquí.
Corrí, grité, reí.
Sé lo que no quiero.
Ahora estoy a salvo».
Y así pues como la canción de Rosalen, comencé a correr el 12 de Marzo del año 2017, el día de mi cumpleaños número 47, fueron 4 km 750 metros. Mí distancia más importante, la de saberme que una vida mejor era posible.
El ACV del año 2011 me había dejado un aprendizaje que recién comprendí a partir de ese momento.La vida da nuevas oportunidades, sólo se trata  de saber sentir y ver en ellas,las situaciones límites suelen ser un trampolín a la vida.
Fueron carreras de 6, 10, 13, 21, 40, 50 kilómetros y así hasta llegar a 110, 128, 165 ya hoy llevó 3.300 kilómetros de bicicleta sola entre España y Marruecos, en África del Norte, dónde vivo desde la Pandemia, la cuál yo llamo, «Pausa humanizante», de está tenemos que salir más humanos.
Así fue como todo, se comenzaba a medir en kilómetros, pero en realidad era el cambio de vida, la transformación de mi historia, donde yo era protagonista absoluta.
Un día me dije, sí  puedo subir montañas en carrera, como no voy a poder modificar mi historia…..se vinieron  los  cambios y, con él una gran búsqueda de reconstrucción de mí vida.
Pasé muchas  pruebas, la muerte de mi bebé..con el dolor de parir muerte el ACV. Una relación de pareja que no hacía bien a nadie. Sí a ver nadie está donde no es feliz si no quiere, sólo que cuesta salir, pero depende de cada uno y buscar la fuerza interior que nos motiva a saber que un día todo puede ser pasado y comenzar de nuevo.
Era una persona disociada  en pedacitos que iban por la vida, hasta que descubrí que las respuestas estaban en mí ser,de nadie más dependía el cambio ,la fortaleza cobró luz y todo comenzó a trasformarse y allí comprendí que somos nosotros los responsables de abrir la puerta al Universo de la vida.
Disfrutar el comienzo de cada día y agradecer a Dios el nuevo amanecer y miraba mí planilla con la rutina de entrenamiento, cada día fue una superación personal.
No era fácil correr, no soy virtuosa y comencé muy de grande, dolían los pies y cada músculo que intervenía, cada noche era necesario buscar la postura más llevadera para dormir, porque les aseguro qué no fue fácil para nada,pero si sabía que en correr resignificaba mi vida.
!!!! Aprendí que las uñas de los pies de un corredor,son tan relativas que me comencé a pintar los dedos dónde ellas faltaban¡¡¡¡.
En algunas oportunidades me preguntan ¿cuál fue el motivo por el qué elegí correr montaña?
Siempre respondo lo mismo -Soy lerda pero con un gran corazón!!
Y así comenzó mí amor por la montaña como un juego, allí estaba la posibilidad de correr, caminar, trepar…pero también digo que permitió crecer, la humildad de saber que ella manda, de ser paciente, no buscar más allá de donde ven mis ojos, por qué puede ser horas hasta llegar a un puesto de abastecimiento o en una carrera de autosuficiencia e estado un poco más de 44 hs en la montaña, ya les contaré, agradezco existan en la web esos registros que testifican esa cantidad de horas…..pues es impensado lo que podemos lograr con la voluntad humana, es una energía tan poderosa que no se sabe el límite.
Hoy estoy en el camino dando lo mejor de mí, agradezco a los maestros de mi vida sin ello no sería quien soy…se construye con lo que la vida no da lo bueno y lo no tanto, pero hay que buscar el equilibrio en cada momento no podemos pretender siempre estar bien, es real que tenemos de todo un mismo día, es real que nos podemos caer y levantar infinidades de veces, tenemos muchos matices y sin querer, nos vamos transformando en una montaña rusa de emociones lo cual, pues no es bueno, en el equilibrio está el secreto.
Les iré contando a través de las publicaciones mis progresos y logros como corredora pero sobre todas las cosas, cómo una mujer se cosió alas para aprender a volar.
Sí!!!! abre tus alas Fabi y surca el cielo,no límites tu horizonte elije  los sueños  aparta los miedos…
Extracto borrador de mí libro:
«Me cosí Alas»
«El viaje de mí vida»
Por Fabiana TORRES (especial desde Tanger, Marruecos, África del Norte).

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