Anécdotas de un corredor: “Disciplina y motivación”

 

Por Cristian Malgioglio. ¿Qué es la motivación?

-Es un estado interno que activa y dirige la conducta de las personas.

¿Cuánto tiempo puede durar la motivación en su estado más intenso?

-Un mes, seis meses. ¿Un año a lo sumo?

Entonces, si la motivación es la encargada de activar y dirigir la conducta.

¿Cuál es la cualidad capaz de sostener esa conducta en el tiempo?

-“La Disciplina”.

La gran desdeñada y olvidada cualidad de nuestros tiempos.

Infinidades de artículos en la actualidad, hacen referencia a la imperiosa necesidad de estar “permanentemente motivados”, como si tal cosa fuera posible.

¿Quién puede vivir en un estado de eterna e intensa motivación?

No creo que exista, ni que haya existido la persona capaz de desarrollar tales niveles supremos de motivación.

Y por qué entonces, seguir insistiendo en el papel de la motivación como “único y exclusivo protagonista” en la búsqueda del éxito?

Simplemente porque es más vendible decirles a las personas, que lo único necesario para alcanzar el éxito es la motivación.

Pues hablar de “Disciplina” suena a esfuerzo y a trabajo, y esto último no vende tanto.

El alcanzar el éxito en cualquier faceta de la vida ¿cuánto tiempo nos demandaría?

Quince años como mínimo, según mi perspectiva del éxito.

Lo extenso de ese proceso luego dependerá de factores tales como:

talento natural, oportunidades y una cuota razonable de fortuna.

Entonces, si la búsqueda de la excelencia lleva décadas lograrla.

¿Alcanzaría tan solo con tener motivación, a sabiendas de que la motivación es el disparador, pero no el sostén de ese largo proceso?

Es evidente y queda más que claro que la disciplina será vital si se pretendiera ser exitoso.

Si tuviese que darles un porcentaje de responsabilidad a la “motivación” y “disciplina” en el proceso de búsqueda del éxito.

Le daría un 25% de responsabilidad a la motivación y un 75% a la disciplina, pues si generar la motivación adecuada para emprender un proceso no es tarea sencilla, generar la disciplina requerida para sostener dicho proceso, durante décadas es más complejo aún.

Ahora bien, ¿qué les sucede a las personas que desconocen, o bien porque no se lo han dicho o bien porque no son conscientes, del valor fundamental de la disciplina a la hora de perseguir el éxito?

Serán personas tendientes a “renunciar”.

Es totalmente lógico y esperable, que en el largo proceso de búsqueda del éxito, haya decepciones, frustraciones y tedio.

Situaciones estas que atentarán directamente sobre los niveles de motivación.

Y si al menguar la motivación no hay disciplina, el perder el interés primero y renunciar luego, serán conductas naturales en esas personas, y como consecuencia no les permitirá acabar nada de lo que comiencen.

Pero lo peor de todo, es que este proceso repetitivo y vicioso, de motivarse, decepcionarse luego y renunciar finalmente, decantará con el tiempo en una persona insegura e infeliz.

A mi modo de ver las cosas, creo que la motivación es una cualidad bastante natural en las personas, solo se trata de buscar y encontrar la situación o la actividad que la desencadene.

Pero por el contrario, la disciplina es anti-natural al ser humano, nadie nace con ella, en la medida que vamos creciendo, padres y educadores asumen la tarea de fomentarla en nosotros poco a poco.

Me animo a sostener, que alcanzar niveles elevados de disciplina, no tiene nada que ver con la herencia, requiere desde mi punto de vista del entrenamiento en ella.

Y tengo bastante claro que mientras más temprano en nuestra vida, enfrentemos actividades y situaciones que requieran de disciplina, llegaremos a la adolescencia primero y a la adultez luego, con niveles muy desarrollados de esta capacidad.

Otorgándonos altísimas posibilidades de éxito en aquellas actividades que emprendamos.

Por último y como detalle sumamente importante, estoy plenamente convencido de que la disciplina debe ir de la mano del “disfrute”.

Este último aspecto es esencial para sacar de ella el máximo provecho.

Es inútil y no tiene sentido malgastar la disciplina en aquello que no se disfruta.

A las personas les diría, antes que nada, abocaos a la tarea de detectar aquellas actividades que disfruten y les motiven.

Para luego sí, poner al servicio de ellas toda la disciplina de la que sean capaces.

Por Cristian Malgioglio.
(Triple Campeón Argentino Absoluto 100k carretera)

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