Braian, el campeón y el ejemplo, gracias eternas

El atletismo argentino vive, este jueves 27 de febrero, una de sus páginas más tristes. Ha fallecido -en un accidente con su moto en Marcos Paz- el notable campeón, deportista ejemplar y joven de inmensos valores solidarios Braian Ezequiel Toledo.

Nacido el 8 de septiembre de 1993 justamente en esa localidad, Braian Ezequiel Toledo era uno de los más importantes atletas argentinos -y también, una de las mayores esperanzas- además de haber alcanzado la privilegiada condición de finalista mundial en Bejing 2015 junto a Germán Lauro y Germán Chiaraviglio.

Un año después, en Rio de Janeiro, repitió la hazaña al ubicarse en la final olímpica, alcanzando el 10° puesto en ambas oportunidades. En la clasificación de Beijing, además, había establecido el récord nacional de 83.32 metros.

En la búsqueda de su mejoría técnica en su especialidad, Toledo se había radicado en las últimas tres temporadas en Finlandia, considerada la «Patria» de los lanzadores de jabalina.

Lamentablemente, una serie de lesiones le impidió progresar en los años más recientes, y tuvo que ser operado de un tobillo, después de competir en Chile, perdiendo casi todas las competiciones del 2019. Pero ahora se estaba preparando para recuperar su nivel y la condición de finalista olímpico con vistas a los Juegos de Tokio. En las últimas semanas estaba en el CENARD, junto a su técnico finés Ihamalainen.

Anteriormente, y bajo la guía técnica del profesor Gustavo Osorio , se había convertido en una figura de notable proyección desde la categoría menores (u18) cuando logró la medalla de bronce del Campeonato Mundial en Bressanone (Italia) 2009.

En esa categoría se utiliza un implemento de 700 gramos, y Toledo estableció el récord mundial -aún vigente- de 89 metros y 34 m. el 6 de marzo de 2010 en Mar del Plata.

Y ese mismo año, una de sus máximas conquistas, la medalla de oro en los primeros Juegos Mundiales de la Juventud, en Singapur, donde además fue el abanderado de la delegación argentina. Ya en la categoría junior (u20) logró la medalla de plata del Campeonato Mundial de Barcelona 1992, perdiendo el título por muy poco y en el último  intento ante el triniteño Keshorn Walcott, quien pocas semanas más tarde se convertiría en el campeón olímpico en Londres. Pero en esos mismos Juegos, Toledo estuvo convocado y pasó a ser así uno de los más jóvenes representantes argentinos en la historia del atletismo olímpico.

Había surgido en un hogar muy humilde, en Marcos Paz, entrenaba en condiciones difíciles. Ya de mayor y con más posibilidades, se mostró siempre dispuesto a devolverle a su hogar y a su reducto atlético todo lo que a él le había faltado, participando en numerosas iniciativas solidarias y en impulsar el deporte entre los chicos.

Además de arrasar con todos los récords de nivel continental, sudamericano y nacional en aquellas categorías de menores y juveniles, comenzó a competir en mayores  -implemento  de 800 gramos- y en los Panamericanos de Guadalajara 2011 logró la medalla de bronce con un nuevo récord nacional absoluto y sudamericano sub-23, siendo así el más joven medallista argentino en el historial atlético de los Juegos (tope que superó dos veces en la temporada siguiente). En 2012 se consagró campeón Iberoamericano en Barquisimeto.

Debido a una lesión estuvo casi inactivo en el 2014, para reaparecer con el título sudamericano sub 23. Inició en forma brillante la temporada 2015 al establecer un nuevo récord nacional y sudamericano sub-23 con 82,90 metros, convirtiéndose en el primer atleta argentino que atravesaba los 80 metros. Registro que superó, como citábamos, en la clasificación del Mundial.

En siete oportunidades ya había arrojado el implemento por arriba de los 80 metros, marca que lo ubicaba en niveles internacionales. Y había logrado su último título internacional -el Sudamericano- en Asunción 2017, siendo el heredero del más grande jabalinista argentino del historial anterior (Ricardo Heber) y con toda la proyección que le daba su juventud. También había obtenido el título nacional en cinco oportunidades, siendo el animador de los equipos argentinos en casi todas las competiciones locales e internacionales de la última década.

Pero ese impresionante ciclo atlético, que apuntaba hacia los próximos compromisos internacionales fue parte de una vida intensa, comprometida, conmovedora. Braian venía de un hogar muy humilde, el deporte le permitió tener una vida mejor. Pero siempre, desde joven, se preocupó por las movilizaciones solidarias, por ayudar a los demás, participó en la ONG Arriba Los Pibes y en otras iniciativas. Y siempre estuvo en primera fila alentando a todos los atletas, de cualquier nivel, siendo un animador -dentro y fuera de las pistas- de nuestros equipos nacionales, además de ser un puntal de la Selección Argentina en los más altos eventos internacionales.

Su legado y su recuerdo quedarán por siempre. El atletismo argentino le brinda su más profundo y emocionando adiós en esta hora de dolor, acompañando a su familia, sus entrenadores y todos sus allegados.

Fuente: CADA. Fotos: CADA, Mundo D.

 

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